La eficiencia del gasto público y los cambios en el IGV: ¿está el Perú preparado?
A puertas de un nuevo proceso electoral en 2026, el Perú vuelve a discutir una de sus tareas pendientes más relevantes: la eficiencia del gasto público y la necesidad de reformas estructurales en el sistema tributario. Este tema cobra vital importancia considerando que el IGV representa más de la mitad de los ingresos tributarios del país, siendo además un eje central en la redistribución fiscal.
Actualmente, el 18% del IGV va al Gobierno central y el 2% a los gobiernos regionales y locales. Sin embargo, su ejecución muchas veces se ve limitada por deficiencias institucionales, problemas de gestión, falta de personal calificado y corrupción.
Además, el gasto público del país —equivalente a S/ 252,000 millones en el presupuesto 2025— sigue aumentando sin que exista una mejora proporcional en servicios públicos esenciales, como salud, educación o seguridad.
Tal como señala el economista Guillermo Boitano, el problema no es solo cuánto se recauda, sino cómo se gasta, y ello requiere una visión estratégica que aborde no solo el aspecto técnico, sino también el político y social de las decisiones fiscales.
🗣 “Modificar la estructura del IGV sin mejorar la eficiencia en el gasto público y en la institucionalidad puede resultar contraproducente”, advierte.
La clave, entonces, está en lograr un equilibrio entre mayor recaudación y una ejecución eficiente, oportuna y transparente del presupuesto público. De lo contrario, cualquier reforma tributaria podría carecer del impacto real que el país necesita.